Reseña

Mientras los economistas hablamos de crecimiento, productividad, ingreso per cápita, equilibrios macroeconómicos y desarrollo, en la intimidad de la mayoría de los hogares los temas de conversación son los hijos, la pega, el colegio, las penas, los miedos, los logros y alegrías

A partir del interrogante de por qué la gente común sabe más que los economistas y los políticos, José Ramón Valente hace un recorrido por Chile a través de los dos pilares fundamentales del estado: la política y la economía.

Utiliza la claridad del lenguaje cotidiano para añadir valor al conocimiento previo de cada uno, aplicando todos sus recursos de economista pero con la intención de hacerlos útiles en el día a día.

La rebelión del sentido común es un libro en el que se encuentran reflejados de manera accesible los pensamientos y corrientes de grandes economistas y pensadores, cuyas ideas tienen aún repercusión en el mundo actual, en el Chile de hoy, como son Smith, Marx, Piketty, Keynes o Hayek, comparando unos con otros y llegando a conclusiones igual de lúcidas que de sencillas. Asimismo, se dan las claves de por qué la aplicación de estas ideas llegaron al éxito o al fracaso, poniendo ejemplos tan importantes como el crecimiento de Google y Apple, o la anunciada caída de Kodak. La reflexión no queda en el ámbito internacional ni en el superficial, el autor va más allá del maniqueísmo entre socialismo y capitalismo, y deja espacio para la autocrítica:

“No se puede culpar a la gente ni de ignorante, ni de mal agradecidos ni de aprovechadores, como muchas veces escuchamos decir a los dirigentes de derecha de quienes se dejan seducir por el socialismo. Si las ideas del socialismo son capaces de resurgir de las cenizas a pesar de los horrorosos resultados que han mostrado a través de la historia, es porque quienes adherimos a las ideas de una sociedad libre, no hemos sido capaces de convencer a toda esa gente desilusionada con las recurrentes crisis del capitalismo, que a pesar de ellas, no deben entregar su libertad a quienes desde la izquierda les hacen falsas promesas de bienestar sin sacrificio”.

A lo largo del libro, José Ramón Valente reivindica la capacidad crítica de cada individuo para juzgar y valorar desde los pequeños temas a los grandes, haciendo hincapié en cómo los líderes políticos e intelectuales aprovechan lo que ellos estiman que es la ignorancia de la gente para intentar imponer su particular visión del mundo.

“A los consumidores los protege su capacidad de elegir entre varias opciones, por lo que restringirles la libertad de elección a las personas, a través de un Estado paternalista, más que protegerlos, a la larga los deja más indefensos. Muchas de las iniciativas que surgen del gobierno son bien intencionadas, ya que pretenden facilitarles la vida a los ciudadanos, pero, lamentablemente, el espíritu compasivo que inspira a los gobernantes termina reduciendo la capacidad de los ciudadanos para elegir libremente, los hace dependientes del Estado y daña sus posibilidades de desarrollo y crecimiento en el largo plazo. El paternalismo estatal inevitablemente termina sustituyendo la valiosa diversidad de los seres humanos por una mediocridad uniforme”.

Con un desenfado poco común dentro del mundo de los textos de economía y política, en este libro se encuentran citas de personajes como Ronald Reagan dentro del mismo capítulo en el que aparecen otras de Bob Marley, sin perder en ningún momento la rigurosidad en los temas que se tratan. Además, narra con soltura historias como la de la Sra. Tina, una mujer que vende frutillas al lado de la carretera y que, sin embargo, es capaz de calcular como una profesional de marketing los precios y las estrategias de venta. Otras anécdotas tienen un carácter histórico, con protagonistas como Luis Pasteur, con lo que Valente consigue que cualquier tipo de lector pueda disfrutar con sus palabras.

“En la antigüedad se creía que muchos seres vivos de menor envergadura se generaban espontáneamente, por ejemplo, era comúnmente aceptado que de un trozo de carne en descomposición podían surgir moscas. No fue hasta el siglo XIX, que el científico francés Luis Pasteur demostró que todo ser vivo provenía de otro ser vivo. Vale decir, que no existía la generación espontánea de vida alguna. Así que no es tan extraño que hasta nuestros días haya gente que piense que la riqueza, se generen espontáneamente sin la participación de seres vivos como los empresarios y los emprendedores”.

También hay un espacio para los medios de comunicación en el que se valora la responsabilidad que tienen en la construcción de la opinión pública. Tomando los titulares generales que los periodistas–y demás personas que aparecen ante la cámara o el micrófono– utilizan para lanzar consignas sobre los temas que ocupan la agenda política, Valente explica las medias verdades que esas opiniones contienen. Frases como “Chile es el país más desigual del mundo” o “Las comisiones de las AFP son demasiado altas y las pensiones que otorgan son miserables” quedan en entredicho tras las reflexiones y el análisis del economista.

“Los países en desarrollo ciertamente la tienen más fácil que el mundo desarrollado. Mientras algunos como EE.UU. deben inventar nuevas tecnologías, productos y servicios para seguir avanzando, los países en desarrollo pueden imitar a los que van más adelante que ellos y comprar sus productos y su tecnología por una fracción pequeña del esfuerzo que costó desarrollarlas. El hecho de que las diferencias de ingresos entre países desarrollados y en desarrollo sean aún grandes, parece a primera vista como algo negativo. Pero no lo es. En realidad, esa brecha de ingresos es una tremenda oportunidad para los países emergentes de crecer y progresar rápidamente y con mucho menor esfuerzo que los países desarrollados”.

Por qué la gente sabe más que los políticos es la pregunta perfecta para hablar de la actualidad política y económica teniendo en cuenta lo pasado y lo que vendrá. Analizar la educación, la intervención del Estado, la izquierda y la derecha, y los grandes temas que preocupan a la ciudadanía con el rigor de la economía y el lenguaje cercano de un café, es el mayor logro de este libro.